Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2008.
Resumen
- 10/08/2008 09:38 - Made in Zhongguo
- 10/08/2008 09:46 - Año nuevo
- 24/08/2008 10:06 - Nuevos planes
- 24/08/2008 10:10 - 2046
Made in Zhongguo

Hace un par de días se inauguró la línea de metro expresa que conecta Beijing con la nueva Terminal 3 del aeropuerto capitalino. El viaje dura sólo 16 minutos y el desarrollo tecnológico ha sido, según la prensa, 100% chino. Acabo de llegar de la playa, Beidaihe, a unos 300 kilómetros de Beijing. Un balneario que comparten veraneantes chinos y rusos. El viaje lo realicé en uno de los nuevos trenes de alta velocidad, “Armonía”. En tren normal el viaje duraría unas 5 horas, en el nuevo sólo 2. La tecnología del Armonía también es china, basado en modelos extranjeros, aunque el desarrollo posterior ha continuado de manera independiente. El proceso que está siguiendo China, es muy similar al que siguieron Japón y más tarde Corea. Muchos se olvidan que en un comienzo, los productos japoneses eran sinónimo de cosas baratas y baja calidad. No fue hasta la crisis del petróleo que los japoneses comenzaron a ser tomados en serio. Muchos de sus productos insignia, están basados en marcas y productos extranjeros. Antes de partir de Chile coleccionaba cámaras fotográficas de una marca alemana que ya no se fabrican, Zeiss Ikon, famosa hoy día por la calidad de sus lentes y, es la inspiración de la marca de más prestigio en Japón, Nikkon. No se si en Chile se comenta lo mismo, pero aquí, los chinos, con el tremendo rencor que expresan por sus vecinos nipones, suelen decir que ellos no inventan nada, aunque reconocen que son unos grandes copiadores, toman algo y lo mejoran con excelencia. Los chinos se sienten completamente plagiados por la cultura japonesa, considerándola una copia de la suya. Sobre estos rencores existen miles de matices y yo soy un simple forastero, venido del fin del mundo donde no pasa nada salvo por alguna catástrofe natural, así que no estoy en posición exteriorizar mi opinión. Pero si me atrevo a vaticinar, que en cuanto a desarrollo tecnológico, los chinos seguirán el mismo camino de éxito que sus vecinos. ¿Cuánto tiempo tomará? No me atrevo a dar una fecha exacta, quizás sea en 38 años más.
Año nuevo

Para todos los que se preguntan por qué en febrero sus proveedores o clientes chinos, responde al teléfono o contesta los correos electrónicos, la respuesta es muy sencilla, el año nuevo chino. Esta fecha es la celebración más importante para casi 2.000 millones de personas en todo el mundo, y en su país de origen todo se detiene durante casi 15 días. Atrincherado, intentando cubrirme de los miles de fuegos artificiales que estallan sin cesar día y noche en cada rincón de Beijing, y en cada rincón del Este asiático, intento concentrarme para escribir estas líneas. Aunque parezca exagerado, habría que imaginar que en cada edificio de Santiago se lanzaran fuegos artificiales como los del año nuevo en Valparaíso, y sólo así podrían imaginar lo que sucede aquí durante casi 15 días en estas fechas. Para los chinos, la fiesta de la primavera o año nuevo lunar, que se inició el pasado jueves, es una oportunidad de dar ofrendas a las divinidades y los antepasados, y pedir buena suerte para el año que comienza. Millones de personas asisten a los pocos templos que sobrevivieron a la revolución cultural, para disfrutar de los festivales que se celebran en su interior, y así poder observar antiguas tradiciones que el crecimiento económico desatado va dejando de lado. Pero por sobre todo es una fecha de reunión familiar. Millones de personas se trasladan desde sus lugares de trabajo a sus pueblos de origen para reunirse en la casi única oportunidad en el año en que toda la familia puede estar junta. Este año ha sido particularmente difícil para gran parte del sur del país debido a las inusuales nevazones que han hecho colapsar los principales medios de transporte, y para que decir el fuerte sismo que azotó a la provincia de Sichuan. Desde que se inició el proceso de apertura, esta fecha ha ido cobrando cada vez más fuerza entre la población, para quienes, luego de desaparecer la mayoría de los objetivos que habían regido sus vidas desde el triunfo de la revolución en 1949, han visto un renacer de antiguas creencias que parecían estar olvidadas.
Nuevos planes
China prepara un enorme plan para renovar y ampliar la infraestructura en ciudades medianas y pequeñas, que en términos chinos son de 5 a 1 millón de habitantes. La inversión que se planea hacer en ellas será de envergadura planetaria y su repercusión en la economía mundial, simplemente gigantesca. No se extrañen cuando hasta el repartidor de este periódico este aprendiendo chino. Hace unas semanas acompañe a mi polola a la ciudad de Jinan, capital de la provincia de Shandong. Fuimos a ver unas primas que viven en Canadá que estaban de visita en su ciudad natal. Jinan es inclasificable, la misma masa de concreto amorfa y sin personalidad de la mayoría de las grandes ciudades chinas. Hasta ahí nada que destacar, salvo por el frenético trabajo de miles de obreros que están levantando todo de nuevo. Miles de grúas es el paisaje que domina esa ciudad ultra contaminada. Todas las calles, veredas y parques se están haciendo de nuevo. Desplazarse era muy incómodo, dado que todas las calles estaban en pleno proceso de reparación y el aire definitivamente había sido reemplazado por una nube gris de proporciones bíblicas. 22 provincias, 4 regiones autónomas, 4 municipios y dos regiones administrativas especiales, son los cálculos que deben hacerse para dimensionar el ejemplo que les cuento. Jinan es una de muchas, en un país inmenso. Estimo que el ritmo en las provincias se acelerará una vez que la atención del país se quede sin los JJ.OO. Una vez que éstos terminen, muchos lugares que se han visto algo olvidados o relegados, reclamarán el envió de recursos. ¿Con que fin? Emular la renovada capital de “la nueva China” y entrar así, a la sociedad de la “armonía”.
2046
2046 es el nombre de una película del famoso director hongkonés Wang Jiawei o Wong Karwai si se utiliza la antigua romanización. La película trata de un periodista independiente, que vive en una pensión de Hong Kong, donde inicia una relación destinada al fracaso con su vecina, una preciosa chica que alquila su cuerpo a hombres adinerados. La habitación de la chica, es la numero 2046. Enigmática cifra, en una pensión cualquiera, que perfectamente podría estar cerca de nuestra Estación Central o algún barrio perdido del centro. Pero en las películas de Jiawei nada es al azar. ¿Qué relación tiene con el tema que justifica estas líneas? Quizás nada, salvo por ese número. El pasado primero de julio de se celebró en China once años desde que Hong Kong volvió a la soberanía de China. Dentro de los acuerdos a que llegó China con el Reino Unido, se estableció que la incorporación de esta pequeña isla al continente, se haría de manera gradual y a largo plazo. Mientras tanto, conservaría el sistema político, judicial y de derechos heredado de los británicos. Pero se fijó un plazo de 50 años para completar el proceso de incorporación definitiva a la República Popular, el que se completaría el año 2046. Al fijar este plazo, China se fijo una meta. Estima que en 38 podrá alcanzar el espectacular desarrollo que ostenta hoy la ex colonia. De ser así, sería todo un récord. ¿Que pasará con toda las garantías de que goza esta prospera ciudad? Si nos guiamos por los discursos del presidente Hu Jintao y de su antecesor, Jiang Zemin, el desarrollo de la nueva China también prevé una apertura política. La sociedad armoniosa se alcanzará cuando el desarrollo del país haya llegado a toda la población, cuando la estabilidad social este garantizada. Pero para que eso se cumpla habrá que esperar.
